Sitio web de la leucemia mieloide crónica (LMC)
Revisado médicamente por: Dr. Thomas LeBlanc, MD
Última actualización: 2026
¿Qué es la leucemia mieloide crónica (LMC)?
La leucemia mieloide crónica (LMC) es un cáncer de la sangre. Comienza en las células mieloides, que se fabrican en el centro esponjoso de los huesos (médula ósea). Es un cáncer a largo plazo (crónico). Esto significa que las personas suelen vivir con él durante muchos años, ya sea que no esté activo (está en remisión) o que se esté controlando con un tratamiento.
Las células mieloides sanas forman un equilibrio entre diferentes células sanguíneas: glóbulos rojos, algunos tipos de glóbulos blancos y plaquetas. En la LMC, las alteraciones genéticas hacen que las células mieloides produzcan células sanguíneas que crecen sin control. Esto provoca un aumento de los glóbulos blancos, cifras anormales de plaquetas y cifras bajas de glóbulos rojos. Cuando los glóbulos rojos están en niveles bajos, tienen dificultad para transportar el oxígeno suficiente por todo el cuerpo. Esto puede causar síntomas como cansancio o dificultad para respirar.
Términos de la LMC
Es posible que oiga muchas palabras que se usan para describir la LMC y cómo se diagnostica.
Estas son algunas palabras clave que debe conocer:
pequeño paquete dentro de las células que contiene el ADN. Estas son las instrucciones que le dicen a su cuerpo cómo crecer y cómo trabajar.
Un gen modificado que causa la LMC. Se produce cuando partes de dos cromosomas (9 y 22) se desprenden y cambian de lugar.
el cromosoma 22 modificado que contiene esta nueva secuencia del gen BCR-ABL.
leucocitos inmaduros (que no están desarrollados totalmente). En la leucemia, estas células crecen fuera de control y desplazan a las células sanguíneas sanas. La presencia de demasiados blastocitos en la médula ósea o en la sangre puede ser un signo de cáncer de la sangre.
los inhibidores de la tirosina quinasa son un tipo de tratamiento dirigido. Bloquean un proceso específico de las células para impedir el crecimiento de las células cancerosas.
Factores de riesgo
Un pequeño porcentaje de todos los casos de leucemia son LMC. La causa exacta de la LMC no se conoce del todo, pero los investigadores siguen obteniendo nueva información. Se sabe que una mutación genética (conocida como gen BCR-ABL) da lugar a la LMC. La exposición a la radiación y la edad avanzada son dos factores de
El cambio genético que causa la LMC no es el tipo que se transmite de padres a hijos. Se produce espontáneamente solo en determinadas células del organismo de una persona a lo largo de su vida.
Signos y síntomas
Los síntomas de la LMC suelen comenzar como problemas leves y poco claros que pueden pasarse por alto con facilidad. Algunas personas pueden no tener ningún síntoma. Los síntomas, de existir, pueden incluir lo siguiente:
- Sensación de cansancio o debilidad
- Descenso de peso
- Fiebre
- Sudoración (especialmente por la noche)
- Dolor o rigidez en el lado izquierdo del abdomen. Esto puede ocurrir cuando el bazo, un órgano que filtra la sangre y ayuda a combatir las infecciones, se hace más grande de lo normal.
- Dolor óseo
Estos síntomas podrían estar relacionados con otras enfermedades o causas más frecuentes que la LMC. Por este motivo, a muchas personas les sorprende recibir un diagnóstico de este cáncer de la sangre.
Hable con su médico sobre cualquier signo o síntoma que tenga. Si tiene inquietudes o siente que no está recibiendo la atención que necesita, siempre puede buscar una segunda opinión.
Diagnóstico y fases de la LMC
Diagnóstico de la LMC
Si presenta síntomas o tiene los resultados de un análisis de sangre que puede indicar LMC, es posible que su equipo de atención realice varias pruebas para diagnosticar la LMC, como las siguientes:
Historia clínica y exploración física: se controla su salud general. Se evalúar la presencia de signos como hinchazón del bazo, del hígado o de los ganglios linfáticos, dolor abdominal o signos de hemorragia.
Análisis de sangre: se controla el hemograma completo (también llamado “HC”). Se miden los niveles de diferentes células en la sangre, incluidos los diferentes tipos de glóbulos blancos.
Pruebas de médula ósea (denominadas aspiración y biopsia): se extirpa una pequeña cantidad de médula ósea del hueso pélvico (cadera) o, con menor frecuencia, del esternón. La muestra se examina muy atentamente para ver las células que forman la sangre. Se usa la cantidad de glóbulos blancos inmaduros (blastocitos) para determinar la fase de la LMC.
Pruebas genéticas y cromosómicas: se estudian la médula ósea y la sangre para confirmar el diagnóstico de LMC y obtener más información sobre las células de la LMC. Existen tres tipos:
- Citogenética (también llamada cariotipificación): examina cromosomas completos (fragmentos de ADN) para comprobar su estructura y su función.
- Hibridación in situ con fluorescencia (FISH): tipo de citogenética que usa etiquetas fluorescentes (que brillan) para “iluminar” secciones específicas de ADN.
- Reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa (qPCR): tipo de citogenética que mide la cantidad del gen BCR-ABL.
Después de recibir el diagnóstico de LMC, pida una derivación a un especialista en LMC, que son profesionales muy capacitados para entender y tratar la LMC. También podrán ponerlo en contacto con ensayos clínicos.
Fases y puntuaciones de riesgo de la LMC
Las pruebas para diagnosticar LMC también muestran la fase de la enfermedad. La cantidad de glóbulos blancos inmaduros (blastocitos) que hay en la sangre o en la médula ósea ayuda a determinar la fase de la LMC. En general, la fase describe cuánto ha crecido la LMC y si es agresiva. Las diferentes fases requieren un tratamiento distinto.
A continuación se describen las tres fases de la LMC:
- Chronic phase − la mayoría de los pacientes con LMC reciben el diagnóstico durante la fase crónica. La LMC en esta fase suele responder bien al tratamiento. Esta fase tiene la menor cantidad de blastocitos en la sangre o en la médula ósea.
- Fase acelerada − significa que la cantidad de blastocitos es mayor, que el bazo es de gran tamaño y que los recuentos sanguíneos están desequilibrados. Por ejemplo, el nivel de plaquetas puede bajar mucho. Esta fase es más difícil de tratar. Hay más cambios en los genes de las células leucémicas.
- Fase blástica o de crisis blástica − significa que la cantidad de blastocitos aumenta hasta el punto de verse y comportarse como una leucemia mieloide aguda o una leucemia linfoide aguda. La LMC en fase blástica es incluso más difícil de tratar. A veces, con el tratamiento se consigue regresar a la fase crónica o en remisión. Sin embargo, a menudo se necesitan tratamientos más agresivos para mantener la LMC en remisión, incluido un trasplante de células madre.
Sin tratamiento, la fase crónica de la LMC puede progresar a la fase acelerada o blástica en unos años. Con ciertos tratamientos, como la terapia dirigida, el progreso hacia estas fases avanzadas se reduce considerablemente. Consulte la sección a continuación para obtener más información sobre los tratamientos de la LMC.
Tratamiento y efectos secundarios
Como la LMC es una enfermedad crónica, la mayoría de las personas necesitan tratamiento durante mucho tiempo. Es útil aprender todo lo que pueda sobre el tratamiento antes de empezar, incluidos los efectos secundarios. Los efectos secundarios del tratamiento pueden afectar su calidad de vida. En todo momento durante el tratamiento, asegúrese de comunicarle a su equipo de atención cómo se siente. Hay muchas maneras en las que su equipo de atención puede ayudarlo a manejar los síntomas y efectos secundarios.
Asegúrese de hablar con su equipo de atención sobre sus objetivos y preferencias de tratamiento. Usted y sus seres queridos son miembros importantes del equipo de atención. Contar con este proceso de toma de decisiones compartida con respecto a su atención es importante para garantizar que reciba el cuidado que desea.
Principales tipos de tratamiento para la LMC
La terapia dirigida suele ser el primer tratamiento de la LMC. Estos medicamentos se basan en los resultados de los análisis de biomarcadores. Actúan sobre los genes dentro de las células cancerosas que les ayudan a crecer.
Los inhibidores de la tirosina quinasa (ITQ) son un tipo de terapia dirigida que ha demostrado ser eficaz contra la LMC. Los ITQ se unen y atacan la alteración genética común en las células de la LMC, conocida como BCR-ABL. Estos medicamentos no curan la LMC, por lo que suelen tomarse indefinidamente (sin fecha de finalización) o hasta que la LMC entre en remisión (los signos y síntomas de la LMC han disminuido o se han vuelto indetectables). Es importante que estos medicamentos se tomen según lo prescrito y que no se omitan dosis.
Algunas personas pueden interrumpir el tratamiento después de llegar a una remisión muy profunda y mantenerla durante varios años. Si la LMC se controla sin tratamiento, se denomina “remisión sin tratamiento”. Se trata de un área nueva y en evolución. Solo interrumpa el tratamiento si ha tomado esta decisión junto con su especialista en LMC.
El trasplante de células madre para la LMC suele usar células madre de un donante sano (alogénicas). Muy rara vez se usarán sus propias células sanas (autólogas).
En primer lugar, recibirá dosis potentes de quimioterapia para destruir las células sanguíneas cancerosas. Esto se llama acondicionamiento. Después de la quimioterapia, se colocan células madre sanas en el organismo para que crezcan células sanguíneas sanas. Para pacientes sin otros problemas médicos, los trasplantes de células madre pueden ayudar a alcanzar la remisión.
El trasplante de células madre se recomienda con más frecuencia para pacientes con LMC en fase acelerada o blástica. Puede ayudar a evitar que el cáncer reaparezca.
Obtenga más información sobre el trasplante de células madre y los efectos secundarios
La quimioterapia (también llamada “quimio”) usa medicamentos para destruir o dañar las células de crecimiento rápido, como las células cancerosas. Se usa para reducir tumores, frenar el crecimiento del cáncer, aliviar síntomas o ayudar a las personas a vivir más tiempo. Los medicamentos de quimioterapia se administran de diferentes maneras (por vía intravenosa, por vía oral en forma de pastilla o por inyección).
En el caso de la LMC, hoy en día la quimioterapia rara vez se usa como opción terapéutica principal. Sin embargo, puede incluirse como parte de un trasplante de células madre.
La inmunoterapia es un tratamiento que potencia la capacidad del sistema inmunitario de atacar a las células cancerosas. En la LMC, la inmunoterapia se considera una opción para el tratamiento de líneas posteriores. Esto significa que se usarán otros tratamientos primero, por lo general, los ITQ.
Los ensayos clínicos son estudios de investigación que prueban nuevos tratamientos o analizan cómo usar mejor los tratamientos actuales. Un ensayo clínico puede ser la única forma de obtener ciertos tratamientos para la LMC, incluidos algunos que son muy prometedores. Un médico con experiencia en el tratamiento de la LMC debería poder recomendar ensayos específicos.
Obtenga más información sobre los ensayos clínicos
Vigilancia del tratamiento de la LMC
Muchas de las pruebas que se usan para diagnosticar la LMC se usan para comprobar cómo está funcionando el tratamiento. Esta es una lista de pruebas que su equipo de atención puede usa:
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) – es la prueba de referencia para medir la respuesta al tratamiento de la LMC. Le indica a sus médicos qué cantidad del gen BCR-ABL permanece en su cuerpo. La remisión se mide como la respuesta molecular precoz (RMP), la respuesta molecular importante (RMM) o la respuesta molecular profunda (RMP).
- Citogenética o FISH: – mide el porcentaje de células de la médula ósea que muestran el cromosoma Filadelfia. Su equipo buscará una respuesta citogenética mayor (RCiM) o una respuesta citogenética completa (RCC).
- Hemograma completo (HC) con diferencial – se usa para comprobar si los recuentos sanguíneos se han normalizado; esto se denomina respuesta hematológica completa (RHC).
Hacer frente a la LMC
Es probable que necesite controlar el tratamiento de la LMC y sus efectos secundarios durante el resto de su vida. Aprender a vivir con una enfermedad crónica, como la LMC, puede ser difícil y hacerle sentir angustia o agobio. Hay cosas que puede hacer para vivir bien y sentir que tiene el control.
Consejos para lidiar con la LMC:
- Cuidar su cuerpo. Concéntrese en la nutrición y el ejercicio según la opinión de su equipo de atención. Si fuma, intente dejar este hábito.
- Aumente los niveles de energía manteniéndose activo durante todo el día. Mantenga un horario de sueño constante.
- Si se siente triste o deprimido, dígaselo a su equipo de atención, que puede derivarlo a un profesional de la salud mental con licencia o recomendarle grupos de apoyo disponibles.
- Una vez que el tratamiento esté estable, es posible que solo vea a su médico unas pocas veces al año. Si cambia algo (si algo deja de pasar o empieza a pasar algo nuevo), comuníqueselo a algún miembro de su equipo de atención. Incluso los pequeños cambios pueden afectar el buen funcionamiento de los medicamentos.
- Conecte con otras personas con LMC que puedan comprender mejor su experiencia, ya que pueden ofrecer apoyo y compartir recursos que les hayan ayudado. Los recursos locales, como los clubes CSC y Gilda, pueden tener un grupo de apoyo para el cáncer de la sangre.
- Si no puede encontrar un recurso local que pueda apoyarlo personalmente con respecto a la LMC, considere obtener información de confianza en línea. Busque páginas web y otros recursos en línea ofrecidos por grupos de pacientes con cáncer de la sangre, como Blood Cancer United. MyLifeLine de Cancer Support Community conecta fácilmente a pacientes con cáncer y cuidadores con sus amigos y familiares para ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y el aislamiento. Al crear su propio sitio web privado, nuestro objetivo es ayudarle a encontrar esperanza, recuperar el control, documentar su recorrido y recibir apoyo social, emocional y práctico de amigos y familiares durante el proceso de tratamiento y más.
- Pregúntele al trabajador social del hospital o a su equipo de atención cómo obtener apoyo en el hogar si lo necesita.
- Considere pedir a sus amigos y familiares que le ayuden con las tareas domésticas, la cocina, la limpieza, las compras, los traslados, el cuidado de niños, el apoyo financiero, etc. MyLifeLine.org de CSC también ofrece un planificador en línea que puede resultarle útil.
Costo de la atención
El tratamiento de la LMC y las consultas de seguimiento pueden ser costosos. Muchas familias se preocupan por los costos de la atención para el cáncer, y no saben a quién acudir. Si tiene seguro médico, es importante que conozca la cobertura. Considere hablar con un consultor financiero o llame a nuestra Cancer Support Helpline (línea de apoyo para personas con cáncer) CSC-867-5309 (272-867-5309) y pida hablar con el asesor financiero.
Gestionando el costo de la atención
El tratamiento del cáncer y el seguimiento pueden causar estrés financiero. Aprende formas de entender tus costos y encontrar apoyo.
Apoyo a los cuidadores
Las repercusiones del diagnóstico de LMC se extienden a cónyuges, parejas, hermanos, hijos y amigos. Estas personas pueden enfrentar sus propios desafíos al brindar cuidado y al toparse con la realidad de que su ser querido tiene LMC. Es posible que muchos familiares tengan que convertirse en cuidadores por primera vez. Es importante que los cuidadores busquen y reciban también el apoyo que necesitan.
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